Conozca La Antigua Guatemala

 

 

...la ciudad colonial que ofrece una valiosa tradición cultural y religiosa

 

 

Tradiciones navideñas

 

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Según la liturgia cristiana de la Iglesia un nuevo ciclo espiritual inició este 27 de noviembre de 2016, y es precisamente el período denominado de Adviento que constituye un tiempo de preparación para celebrar dignamente la Navidad del Señor.

 

El Adviento es una palabra de etimología latina que significa "venida". Es el tiempo litúrgico compuesto por las cuatro semanas que preceden a la Navidad.

 

 

En el mes de diciembre de cada año se celebran en Guatemala diversas tradiciones y costumbres religiosas que nos caracterizan de los demás países. Es la época de paz, esperanza y amor, donde nos reunimos con nuestros familiares y amigos para celebrar un año más la venida de Jesús en nuestros corazones y en nuestros hogares.

 

Varias familias guatemaltecas celebran siempre alguna o todas las tradiciones navideñas.

 

Algunas de esas tradiciones se originaron en la recordada ciudad de Santiago de los Caballeros, actualmente conocida como La Antigua Guatemala, traídas a esa ciudad colonial por Pedro de Betancur -Santo Hermano Pedro de San José Betancur- a su arribo el 18 de febrero de 1651, procedente de Tenerife, Islas Canarias, España; ya que para él era de su predilección preparar un Nacimiento y realizar una procesión como parte de las festividades navideñas.

 

Asimismo, cada 2 de febrero se celebra la solemnidad de Nuestra Señora de Candelaria, que es una de las advocaciones más antiguas de Virgen María. El nombre Candelaria tomó su nombre de la festividad religiosa de la Luz, originada en el Oriente y que con el tiempo se extendió a Occidente, en el siglo VI; uniéndose más tarde a la liturgia de la Iglesia con la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén, y asociada con las antorchas y candelas encendidas que fieles devotos portaban en sus manos.

 

Adviento, tiempo de preparación:

 

Para vivir dignamente la solemnidad de la Navidad, la Iglesia nos prepara con el período litúrgico del Adviento sin dejar de invitarnos al arrepentimiento y a la conversión en un ambiente, en general, festivo, lleno de alegría y de esperanza. Se usa el color morado para los ornamentos y adornos de los templos e iglesias.

 

Para el presente año 2016, los domingos de Adviento, son los siguientes:

 

Primer domingo

Segundo domingo

Tercer domingo

Cuarto domingo

 

27 de noviembre

4 de diciembre

11 de diciembre

18 de diciembre

 

Los evangelios que se proclaman en los domingos de este tiempo nos recuerdan la necesidad constante de cambiar de vida, de convertirnos, para que cada vez estemos más cerca de Dios. La conversión es una tarea que no debemos dejar a un lado, siempre debemos estar en una constante revisión de nuestra vida para ser mejores personas. Por eso, es importante tener una actitud alerta y vigilante, donde debemos vivir nuestra esperanza responsablemente en una constante vigilia porque el Señor, que es fiel, nos ha prometido su venida salvadora. Esa vigilia es fruto de la Fe, que es el camino hacia la "Luz".

 

Este es un tiempo para aprender a orar personalmente, en familia y en la comunidad cristiana, de corregir nuestros comportamientos dañinos, de reconocer la presencia de Jesús en medio de la Iglesia, de dirigir nuestro corazón a María para aprender de ella a esperar y preparar la venida del Salvador. La devoción a María, la Madre de Jesús, nace de su misión en la obra de la salvación. Por esa razón, el tiempo y el mes más mariano es el Adviento.

 

Entre las tradiciones y costumbres religiosas celebradas en la actualidad durante el mes de diciembre de cada año, con motivo de la Navidad, se mencionan: El rezo de la Corona de Adviento, distintos rezados marianos, presentación de Pastorelas, elaboración de Nacimientos, realización de Posadas y jornadas de catequesis.

 

Festividad de La Inmaculada Concepción:

 

La devoción a La Inmaculada Concepción es uno de los aspectos más difundidos de la devoción mariana. María tiene un lugar muy especial dentro de la Iglesia por ser la Madre de Jesús. En el Catecismo de la Iglesia Católica podemos leer acerca de La Inmaculada Concepción de María en los números del 490 al 493.

 

En la Constitución Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854, el Papa Pio IX pronunció y definió que la Santísima Virgen María “en el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano, fue preservada de toda mancha de pecado original”. “El sujeto de esa inmunidad del pecado original es la persona de María en el momento de la creación de su alma y su infusión en el cuerpo.”

 

Desde entonces, esta es una de las verdades que los católicos creemos, aunque a veces no entendamos. Es lo que se llama Dogma o artículo de Fe.  

 

Recordando en la historia... La primera Catedral en la ciudad de Santiago de los Caballeros fue fundada, en 1534, en el Valle de Almolonga. Cuando dicha ciudad se trasladó al Valle de Panchoy, en 1542, esa Catedral quedó bajo el cuidado de la Orden de los Franciscanos, con la advocación mariana de La Inmaculada Concepción, como patrona de la ciudad, cuya festividad se celebra el 8 de diciembre. A la mencionada ciudad que se encuentra en el referido Valle de Almolonga, se le conoce como Ciudad Vieja.

 

En 1654, sucedió un hecho histórico verificado en el Templo de San Francisco el Grande, en la ciudad de Santiago de los Caballeros: Con gran recogimiento espiritual, el Santo Hermano Pedro hizo un juramento de fidelidad a La Inmaculada Concepción, juramento que sellaba cada año, firmándolo con su sangre:

 

"Juro por esta Cruz y por los Santos Evangelios defender que Nuestra Señora, la Virgen María, fue concebida sin mancha de pecado original; y perder la vida, si fuere necesario por defender su Concepción Santísima. Y por ser verdad todo lo dicho, lo firmé con mi propia sangre. Jesús.

 

Yo Pedro de Betancur, el pecador. Martes 8 de diciembre de 1654. Yo, Pedro de Betancur, lo digo.

 

Cada año me afirmo en lo dicho: y digo que perderé mil vidas por defender la Concepción Inmaculada de María, mi Madre y Señora, y cada año por su día lo firmaré con mi propia sangre."

 

Doscientos años antes de ser proclamado el Dogma del 8 de diciembre de 1854, antes referido, [creencia, fe, afirmación, reconocimiento y fundamento] de La Inmaculada Concepción, el Santo Hermano Pedro también le había jurado fidelidad hasta la muerte.

 

En la actualidad, en Guatemala algunas familias llevan a cabo, el 7 de diciembre de cada año, la Quema del Diablo, utilizando, por ejemplo, una figura elaborada con alambre y papel en forma de demonio para realizar una fogata y quemar simbólicamente las faltas y/o pecados; ya que según la tradición, con ello se libra de los malos espíritus.  Y al día siguiente, el 8 de diciembre, se celebra la festividad de aquella advocación mariana, en donde se reza el Santo Rosario y se realizan recorridos procesionales..

 

En Ciudad Vieja también se celebra con mucho entusiasmo el 8 de diciembre, en honor a su Patrona “La Siempre Virgen María”, La Inmaculada Concepción.

 

La festividad se inicia a eso de la una de la tarde del día anterior, el 7 de diciembre, con la realización de un “convite” [invitación] para participar en un alegórico desfile con carrozas/vehículos que se ornamentan con motivos culturales y religiosos. Luego, a las seis de la tarde los parroquianos se reúnen en la plaza del lugar para quemar una efigie que representa al demonio, actividad que tradicionalmente se conoce como Quema del Diablo.

 

El 8 de diciembre, a las diez de la mañana, se celebra una misa en la Iglesia. Al finalizar, se encienden los fuegos artificiales conocidos como “granadas”, que son atados circulares de pirotecnia.

 

También, se realizan danzas folklóricas con características propias del lugar, entre las que se encuentran: La danza de la legión conocida como Los 24 diablos; la danza de los 7 vicios y las 7 virtudes; el baile de los moros y cristianos; y las loas, que incluyen diferentes figuras en dramáticas representaciones teatrales.

 

En la danza de la legión participan 24 personajes: 21 diablos, un ángel, un mico y la muerte. El simbolismo del baile representa a demonios que quieren conquistar un ánima... pero lo impide un ángel!

 

La danza de los 7 vicios y las 7 virtudes presenta a personajes vestidos de diablos.

 

Corona de Adviento:

 

 

El primer anuncio de Navidad es la Corona de Adviento, que tiene raíces simbólicas universales. Su forma circular es signo del amor de Dios. El círculo es una figura geométrica que no tiene principio ni fin. La Corona de Adviento nos recuerda que Dios tampoco tiene principio ni fin, por lo que refleja su Unidad y Eternidad. Es señal del amor que se debe tener hacia el Señor y hacia el prójimo, que debe renovarse constantemente y nunca detenerse.

 

Se ha convertido en un elemento de pedagogía cristiana para expresar la espera del nacimiento del Hijo de Dios como Luz y Vida,  junto a otros aspectos ciertamente importantes como son las lecturas bíblicas, los textos de oración y el repertorio de cantos. El follaje verde, que representa Esperanza y Vida, nos recuerda  el crecimiento espiritual que debemos tener durante el Adviento.

 

En la Corona de Adviento se colocan cuatro velas que representan los cuatro domingos que preceden a la Navidad del Señor. Tradicionalmente las velas que se colocan son tres moradas y una rosada. El color morado representa el espíritu de vigilia, penitencia y sacrificio que debemos tener para prepararnos adecuadamente para la llegada de Cristo. Mientras que la rosada representa el gozo que sentimos ante la cercanía del nacimiento del Señor. Cada domingo se enciende una vela cuya Luz simboliza Salvación y Fe. Esas velas también pueden ser todas blancas ya que, al encenderlas, lo importante es simbolizar fervorosamente la Luz que se aproxima a nuestra vida.

 

En la celebración religiosa de Adviento, se exponen los siguientes temas:

 

Primer Domingo: Se bendice la Corona manifestando que Jesús es la Luz del Mundo que viene a nosotros y nuestro corazón la anhela y la busca, razón por la que se encenderá una vela cada domingo; y así, al acercarnos a la fiesta del nacimiento de Jesús habrá más luz, y mientras más nos acercamos a Él, tanto más se iluminará nuestra vida y ¡seremos más felices! Se enciende una vela.   

 

Bendición de la Corona de Adviento, en familia

 

La tierra, Señor, se alegra en estos días, y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor, que se avecina como Luz esplendorosa, para iluminar a los que yacemos en las tinieblas de la ignorancia, del dolor y del pecado. Llenos de esperanza en su venida, tu pueblo ha preparado esta Corona con ramos del bosque y la hemos adornado con cirios para tener luz.

 

Ahora que iniciamos el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo, te pedimos, Señor, que mientas se acrecienta la luz al encender estas velas, a nosotros nos ilumines con el esplendor de Aquel, que por ser la Luz del mundo, iluminará todas las oscuridades, Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

Segundo Domingo: Se manifiesta que la Esperanza es la virtud por la cual confiamos en el Padre y en sus promesas, principal sentido del Adviento. Se encienden dos velas.

 

Tercer Domingo: Siendo necesaria la Purificación, se pide al Padre de Bondad que nuestro corazón sea comprensivo, sincero y generoso, para que Jesús viva en él. Se encienden tres velas.

 

Cuarto Domingo: Se manifiesta la alegría por el nacimiento de Jesús, por lo que se pide a María y a José nos ayude a conocerlo más, para que Él también nazca en nuestro corazón. Se encienden cuatro velas.

 

En los mismos domingos, después de los temas indicados, también se realizan lecturas bíblicas, se elevan oraciones y, en silencio, los miembros de la familia hacen sus reflexiones y propósitos.

 

En Navidad, se encienden las cinco velas. Se realiza lectura bíblica y como preparación para recibir a Dios que se hizo hombre para salvarnos, reconociendo que somos pecadores y que necesitamos su salvación, rezamos el Credo.

 

Los Nacimientos:

 

En cuanto al origen de los nacimientos, se reconoce que fue San Francisco de Asís quien tuvo el deseo de conmemorar el nacimiento de Jesús en forma viviente. Para ello, en la Navidad de 1223, en el Santuario de Greccio, Italia,  representó ese misterio bíblico al colocar sobre heno, en un lugar apropiado de ese Convento, a un recién nacido y a ambos lados un buey y un asno vivientes. Al lugar asistieron monjes y vecinos quienes, portando antorchas, querían apreciar las incomodidades que pudo tener el Niño Dios al nacer.

 

Esa tradición quedó arraigada en los habitantes de Asís y los padres franciscanos se encargaron de extenderla por todas las provincias.

 

Para el Santo Hermano Pedro, Belén era el anhelo de su alma. Cuando se acercaba la Navidad, y año tras año, Él utilizaba su sombrero, con el que nunca se cubrió, para llevar por las calles de la ciudad, durante el Adviento, una imagen del Niño Jesús con otros motivos navideños; y con gran entusiasmo, exhortaba a la gente a prepararse para la Navidad con oraciones, ayunos y buenas obras.

 

La tradición en Guatemala de preparar un Nacimiento, con motivo de las festividades navideñas, se atribuye al Santo Hermano Pedro, quien dedicaba toda su creatividad para realizarlo y se encargó de trasladar esa tradición de las iglesias a los hogares.

 

En una Galería de Pinturas que se encuentra en Posada Belén, se observa esta obra realizada por Luis Alberto De León y León, autor contemporáneo guatemalteco, en la que representa la Navidad. El texto que podemos apreciar es el siguiente:

 

"El Santo Hermano Pedro, con arte y con amor se encarga de arreglar el pesebre; y si bien se ocupa porque haya pastores, rebaños, casas dispersas por el valle y la hondonada, todo su interés se centra en la gruta, refugio de sus tres amores. Es allí donde goza en la contemplación del niño pequeñito, de su invalidez y pobreza; donde con María lo adora y con José se afana e inquieta por mullir el heno y suavizar las pajas. Se sumerge en largos silencios y en arrobos místicos; se olvida de todo, sonríe, pronuncia Jesús, Niño de Belén"

 

Soledad Hernández - Bethlemita

 

 

Una de las más significativas devociones del Santo Hermano Pedro era la ceremonia que realizaba los días 24 de diciembre de cada año, al finalizar la misa de celebración del nacimiento del Salvador. Aquella ceremonia consistía en salir inmediatamente del Templo de San Francisco El Grande, acompañado de algunos niños, hasta la iglesia de La Inmaculada Concepción, que se encuentra en la localidad actualmente conocida como Ciudad Vieja, para darle la enhorabuena a la imagen de esa advocación mariana. Todo lo hacía cantando las coplas que Él mismo había preparado, mientras derramaba abundantes lágrimas de alegría. Luego, regresaba a su hospital de convalecientes para festejar al lado de los pobres y enfermos.

 

 

Como testigo de la devoción del Santo Hermano Pedro por el Misterio de Belén, aún podemos apreciar en lo alto de la fachada de la actual Iglesia Beatas de Belén [Posada Belén] una escultura que representa el Nacimiento. Allí se encuentran las imágenes de los personajes bíblicos y una figura más, la del Santo Hermano Pedro.

 

Escultura que representa el Nacimiento del Redentor

 

Con el transcurso del tiempo, los Nacimientos continuaron preparándose conforme la temática bíblica pero también enriquecidos con la adición de elementos puramente nacionales como: figuritas de barro y otros materiales; pesebre; aserrines teñidos con diferentes colores; arena blanca; paisajes de la campiña elaborados en papel y cartón; flores y frutas de la temporada, como pascuas, hojas de pacaya, pie de gallito, “rosarios” de manzanillas, mandarinas, melones, piñuelas, cacao, y otras; follaje y bellotas de pino; ramas de ciprés; paja y musgos.    

 

En esta pintura contemporánea en la que se indica “En el Año de su Canonización, MMII”, expuesta en el Museo del Santo Hermano Pedro, se representa la Navidad.

 

Entre los que contemplan tan sublime acontecimiento, se encuentra la figura del Santo Hermano Pedro quien extasiado observa al Salvador que vino a este mundo a servir y no a ser servido.

 

 

Entre los Nacimientos preparados en la época navideña, en La Antigua Guatemala, se menciona el...

 

Nacimiento en Obras Sociales del Santo Hermano Pedro:

 

 En una sala de la edificación de Obras Sociales del Santo Hermano Pedro, se encuentra un vitral que representa la Navidad. Allí se aprecian las imágenes de los personajes bíblicos [Sagrada Familia] y, además, entre las otras figuras, se encuentran dos que representan: una, a Santa Madre Teresa [Calcuta, India] Canonizada el 4 de septiembre de 2016 por el Papa Francisco; y, la otra, al Santo Hermano Pedro [Guatemala] Canonizado 30 de julio de 2002 por el Papa Juan Pablo II; quienes observan el misterio de Belén. Arriba, complacido, el Padre Eterno:

 

 

En el área de la referida sala, cada año se prepara un Nacimiento que es muy visitado por los fieles devotos.

   

Nacimiento 2016 en Obras Sociales del Santo Hermano Pedro

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El Árbol de Navidad:

 

La costumbre de adornar un Árbol de Navidad fue traída a América por inmigrantes alemanes ya hace muchos años. No se conoce con certeza su origen, pero se dice que esa tradición se remonta al siglo VIII, durante la cristianización de los germanos, declarándose el "Árbol del Niño Jesús".

 

Actualmente, colocar un Árbol de Navidad es una tradición arraigada en la cultura hispana. Esa costumbre está relacionada a la festividad del Nacimiento de Jesús; por lo tanto, debe dársele un sentido cristiano y familiar conservando el espíritu navideño.

 

El árbol es signo de vida, los adornos y las luces nos motivan a la alegría, y los regalitos que se colocan al pie del mismo constituyen una expresión de amistad.

 

Árbol de Navidad adornado en

Obras Sociales del Santo Hermano Pedro

 

 

Las Posadas:

 

La tradición de preparar procesiones con motivo de las festividades navideñas también se atribuye al Santo Hermano Pedro. Él tomó como emblema el símbolo más humilde y conmovedor de las Sagradas Escrituras: Jesús en el Portal de Belén. “Cristo Nuestro Señor se hizo siervo y esclavo de la humanidad en Belén”.

 

Al llegar la noche santa, una gran multitud se reunía en torno al Hospital de Nuestra Señora de Belén para realizar una solemne procesión que recorría las calles de la ciudad, llevando sobre un anda las imágenes de José y María, ambos vestidos de peregrinos. El cortejo procesional era acompañado por Hermanos Terciarios, el clero, fieles devotos, y niños vestidos de pastores, quienes unían al fuego de sus antorchas el fuego de sus corazones, para rezar, alabar y glorificar al Niño Jesús y a su Santa Madre.

 

 

En esas celebraciones del misterio de Belén, el Hermano Pedro “perdía el juicio”, ya que de la alegría saltaba, danzaba y entonaba villancicos que unos eran tradicionales y otros que Él mismo había preparado, haciéndose acompañar de una pandereta de cuero que él mismo había preparado para “alegrar la Navidad”

 

Pandereta del Santo Hermano Pedro.

Museo del Santo Hermano Pedro

 

En su lecho de enfermo, justo antes de morir, se dirigió a sus Hermanos recomendándoles: “Hermanos míos, por el amor del Niño Jesús, pierdan el juicio cuando llegue la pascua. Y por Él les pido sean humildes y no apetezcan mandar”

 

Así logró establecer una tradición que el paso de los siglos no ha podido borrar: Las Posadas.

 

 

En esta pintura contemporánea, expuesta en el Museo del Santo Hermano Pedro, se representa la procesión navideña que organizaba el Santo Hermano Pedro.

 

En la actualidad, la celebración de esa tradición se realiza a partir del 16 de diciembre de cada año y finaliza el 24 del mismo mes; es decir, durante 9 días como un tiempo de preparación a la noche santa. Las Posadas son la Novena de Navidad  y conservan su carácter comunitario, festivo y espíritu de oración, en directa referencia al misterio de la Natividad.

 

Las Posadas tienen como objetivo recordar el recorrido de José y María de Nazaret a Belén. Para ello, se colocan imágenes de esos personajes bíblicos sobre un anda que ha sido previamente adornada con guirnaldas, follaje de pino y ciprés, luces y diferentes objetos navideños. La caminata para pedir posada es acompañada del sonido de pitos, chinchines, panderetas y tortugas; portando también faroles, elaborados en madera y papel traslúcido de color rojo, que tienen en su interior candelas o velas para alumbrar el camino.

 

Cada Posada se divide en dos grupos de personas: El primero, realiza la caminata conduciendo el anda procesional; y el segundo, se encuentra dentro de la casa que los recibirá. Al arribar al lugar, se realiza el canto para pedir posada, así:

 

 

Afuera

  Adentro  
 

 

En nombre del cielo,

les pido posada,

pues no puede andar

mi esposa amada.

 

Venimos rendidos,

desde Nazaret,

yo soy carpintero,

mi nombre es José.

 

Posada te pide,

amado casero,

por sólo una noche,

la Reina del Cielo.

 

Mi esposa es María,

es Reina del Cielo,

y Madre va a ser,

del Divino Verbo.

 

Dios pague, señores,

su gran caridad,

y los colme el cielo,

de felicidad.

 

 

   

Aquí no es mesón,

sigan adelante,

yo no puedo abrir,

no sea algún tunante.

 

No me importa el nombre,

déjenme dormir,

pues ya les he dicho,

que no voy a abrir.

 

Pues si es una reina,

quien lo solicita,

¿cómo es que de noche,

anda tan solita?

 

Eres tú José?,

¿tu esposa es María?,

Entren peregrinos,

no los conocía.

 

Dichosa la casa,

que alberga este día,

a la Virgen pura,

la hermosa María.

 

 

 

Y mientras se abren las puertas, todos entonan la copla:

 

Entren santos peregrinos, peregrinos,

reciban este rincón,

que, aunque es pobre mi morada, mi morada,

se las doy de corazón

 

Luego, se coloca el anda de la Sagrada Familia en un lugar previamente establecido y adornado; se inicia el rezo del Rosario, se escuchan lecturas bíblicas y se entonan diversos villancicos o cantos navideños.

 

Entre la diversidad de villancicos tradicionales, se encuentran: "Las tortugas; Gloria in excelsis deo; El niño del tambor; El burrito sabanero; Las campanitas navideñas; En el taller de Nazaret; A la rorro niño; Los pífanos; Noche de Paz"; y Alegría por doquiera, entre otros. En nuestra página Villancicos se incluyen algunos textos y audio de dichos cantos navideños.

 

Al finalizar la actividad, se invita a todos los participantes a degustar comidas tradicionales de la época navideña, entre las que se mencionan tamales, chuchitos, tostadas, pan, arroz con leche, buñuelos, ponche y chocolate.    

 

Todas esas manifestaciones populares unidas a los rezos, lecturas bíblicas, villancicos, adornos, y series de luces blancas y de colores, se encargan de crear el ambiente de Fe devoción que la Navidad trae consigo.

 

¡Que ese Niño que nazca en nuestro corazón nos traiga una nueva vida!

 

Fuente: Itinerario de un peregrino en una "Ciudad Mística", La Antigua Guatemala (Ediciones Provincia Franciscana "Nuestra Señora de Guadalupe" de Centro América y Panamá). Templo de San Francisco, Museo del Santo Hermano Pedro. Obras Sociales del Santo Hermano Pedro. Sitios Web: es.radiovaticana.va; ewtn.com; es.catholic.net; revistaeccleisa.com; aciprensa.com

 

 

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