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...la ciudad colonial que ofrece una valiosa tradición cultural y religiosa

 

  

Posada Belén

 

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En la antigüedad:

Hospital e Iglesia de Nuestra Señora de Belén

 

Actualmente, Posada Belén.

Calle del Santo Hermano Pedro, Plaza a la Paz

 

En 1658, el Hermano Pedro recibió como limosna cuarenta Pesos que utilizó para la compra de un pequeño solar con su rancho de paja que sería destinado como enfermería. Al lugar lo llamó La casita de Nuestra Señora de Belén.

 

Durante el día la casita servía como escuela de doctrina cristiana y las primeras letras para niños y adultos analfabetos; y por las noches se utilizaba como albergue a los forasteros y a los enfermos pobres.

 

El Hermano Pedro escribió un reglamento que fue adoptado también por las mujeres que atendían a la educación de los niños; estaba surgiendo lo que más tarde sería la Orden Bethlemita.

 

En 1664, el Hermano Pedro inició la obra y construcción de un hospital de convalecientes. Dicha construcción se concluyó en 1665, llamándole a la edificación Hospital de Nuestra Señora de Belén.

 

El Hermano Pedro era un hombre que gozaba de buena salud; sin embargo, el contacto con los enfermos, sus continuos ayunos y desvelos, sus disciplinas de sangre, y sus andanzas nocturnas descalzo y sin abrigo, hicieron mermar su constitución física; siendo en el 14 de abril de 1667 cuando principiaron a manifestarse los síntomas de una enfermedad.

 

El 20 de abril de 1667, ya enfermo de gravedad, en el hospital de Nuestra Señora de Belén, aconsejado por sus confesores y en obediencia a la Regla de la Tercera Orden de Penitencia de San Francisco, el Hermano Pedro dictó y firmó su testamento, en el que pidió de caridad que se le entierre en la Iglesia del Señor de San Francisco El Grande, en el lugar de sepultura de los Terciarios.

 

El 25 de abril de 1667, el Santo Hermano Pedro murió a los 41 años de vida y a los 15 años de haber llegado a Guatemala.

Lugar donde el

 Santo Hermano Pedro murió

(Ruinas del Hospital de

Nuestra Señora de Belén)

 

 

 

En el lugar donde el Santo Hermano Pedro entregó su alma al Señor, se encuentra una pintura en mosaico realizada por el autor guatemalteco Luis Alberto de León y León.

 

Mosaico

 

El 20 de agosto de 1667, se aprueban las nuevas Constituciones Bethlemitas. Con este acto nace jurídicamente una nueva Orden, la primera en la América colonial que en 1673 alcanzó la aprobación de Su Santidad el Papa Clemente X, con votos solemnes. El 25 de enero de 1668 se confirman esas Constituciones y los Bethlemitas emiten su primera profesión.

 

El Hospital e Iglesia de Nuestra Señora de Belén sufrieron daños considerables por el terremoto ocurrido en 1773. En la actualidad, este Hospital está en ruinas. La Iglesia y Convento se han reconstruido, y son las Hermanas Bethlemitas las que actualmente se encuentran a cargo de la administración.

 

Al lugar se le conoce como Posada Belén y es utilizada para retiros espirituales.

 

 

                      

  Instalaciones de Posada Belén

 

Fuente en jardín

Posada Belén se encuentra situada frente a Plaza a la Paz, dedicada en 1983 a la Beatificación del Hermano Pedro. A un costado se encuentra la Iglesia Beatas de Belén.

 

Plaza

a la Paz

 

 

                      

 

Escultura en memoria del

 Santo Hermano Pedro en Plaza a la Paz

 

 

 

 Iglesia

Beatas de Belén

 

En lo alto de la fachada de la Iglesia Beatas de Belén, aún puede apreciarse una bella escultura que representa el Misterio de Belén. Allí se encuentran las imágenes de los personajes bíblicos del Nacimiento, acompañados de una figura que representa al Santo Hermano Pedro quien, extasiado, quiso estar cerca para contemplar al Niño Jesús.

 

 

 

Escultura que representa

el

Nacimiento

del

Redentor

 

 

Programa de capacitación

 

A ejemplo del Santo Hermano Pedro de San José Betancur y de la Beata Madre María Encarnación Rosal, con renovado amor por la juventud indígena guatemalteca y con mística educativa, el Instituto Indígena Nuestra Señora del Socorro, a la luz de la filosofía Bethlemita, se empeña en la formación integral de la mujer indígena, formando nuevas generaciones de maestras con conciencia de su identidad étnica y capaces de proyectarla dignamente en la sociedad donde les toque ejercer su profesión, tomando en cuenta los avances del mundo actual.

 

El Instituto Indígena es una comunidad educativa dinámica, participativa, creativa y actualizada con renovado compromiso evangelizador, donde se anhela formar mujeres para el futuro, responsables y activas en las estructuras sociales, culturales y eclesiales, de manera que contribuyan al desarrollo cada vez más humano y más cristiano del mundo, desde la vivencia del servicio, la fraternidad, la justicia, la solidaridad, la misericordia y la paz.

 

 

El Instituto Indígena promueve la dimensión personal y sociocultural de la persona humana y la vincula a su entorno inmediato (familia y comunidad local) y mediato (municipio, país, mundo). De esta manera se asume un carácter multiétnico, pluricultural y multilingüe.

Capacitación en el Instituto Indígena

Nuestra Señora del Socorro

 

Datos biográficos de la Beata Madre María Encarnación Rosal

 

Nació en Quetzaltenango, Guatemala, el 26 de octubre de 1820, en el seno de una virtuosa familia de intachables costumbres cristianas. En el bautismo se le dio el nombre de Vicenta. Desde jovencita se sintió inclinada al recogimiento, el retiro y la oración. Por consejo de una buena amiga y orientada en su vocación por el Padre Ugarte, Párroco de la Iglesia del Espíritu Santo, el día 1 de enero de 1838, ingresó, con el consentimiento de sus padres, al Convento de las Bethlemitas en la ciudad de Guatemala, donde el 16 de julio del mismo año vistió el hábito religioso.

 

Superadas las pruebas de los años de formación y convencida de su llamamiento divino y de su gran amor a “Belén”, se dedicó con inmensa generosidad al Dios de su corazón, al bien espiritual propio y al de sus Hermanas. La voluntad del Señor la llevó muy pronto a escalar puestos directivos, hasta colocarla en el cargo de Superiora del Convento, en el año 1855. Redactó nuevas Constituciones de conformidad con el espíritu Bethlemita.

 

Por especial intervención de Dios, en 1857 dio comiendo a la devoción de LOS DOLORES INTERNOS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, propagada por ella durante toda su vida, y que fue alimento fecundo de obras de Fe, de Esperanza y de Caridad. Según dice la misma Madre María Encarnación en su Autobiografía: "(...) Desde el principio tuve licencia del excelentísimo Señor Arzobispo, dándomela primero de palabra y después por escrito para tener expuesto a Nuestro Señor, cada mes los 25, trayéndome a la memoria que los principales misterios de la Encarnación y Nacimiento son en día 25 (...)". Esta  primera celebración se realizó en el Beaterio de Belén de Guatemala, el 25 de agosto de 1857. Ella difundió esta devoción en su comunidad, entre las alumnas, padres de familia y personas amigas.

 

En 1861 dio forma definitiva a su obra. Con un grupo de Hermanas funda un nuevo Convento de Bethlemitas, en Quetzaltenango, su ciudad natal. Se inicia el noviciado, colegio, escuela, enfermería y orfelinato. Con el mismo permiso obtenido en Guatemala, también promueve en la nueva fundación, por los medios a su alcance, la misma devoción a LOS DOLORES INTERNOS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. El mensaje trasciende los límites del Convento y llega a la sociedad como una nueva invitación a orar y a pedir por las necesidades de la Iglesia.

 

Por los acontecimientos políticos y la persecución religiosa del año 1874, la Madre María Encarnación y su Comunidad sufrieron los rigores de la exclaustración. Con el fin de continuar su labor evangelizadora, la reformadora de la Orden Bethlemita llegó a Costa Rica, en 1877. Un año después, funda en Cartago y posteriormente en Heredia, una casa religiosa dedicada a la misión apostólica. La obra se desarrolla bajo la visible protección de la Providencia. En las religiosas se aviva el amor y la gratitud al Sagrado Corazón de Jesús, de quien todo lo reciben. En 1882, se concluyó la “Iglesita” que la Madre María Encarnación hizo construir en honor de ese Sagrado Corazón.

 

Así logró salvar y renovar la naciente Congregación de las Bethlemitas y conducirla al espíritu original y a un creciente fervor. Expresó audazmente nuevas formas de apostolado, especialmente para ayuda de los pequeños y los pobres.

 

En Costa Rica afrontó con valentía las amenazas del gobierno antirreligioso, en 1877-1855. Prefirió el destierro antes de renunciar a la misión evangelizadora. Sale con sus dos comunidades religiosas hacia Colombia.

 

En la ciudad de Pasto, Colombia, efectuó la fundación anhelada. En dicha ciudad fundó otro hogar para niñas pobres y desamparadas. La religiosa es considerada como una de las impulsadoras de la formación integral de la mujer en el continente latinoamericano. En este país, la Congregación Bethlemita encontró junto con la paz y la acogida, la vitalidad esperanzadora de elementos jóvenes que ingresan al Noviciado.

 

Movida por el entusiasmo de llevar la Palabra de Dios a otros lugares, se dirigió a Ecuador para atender varias solicitudes de fundación. En el camino y en forma inesperada cae del caballo en que viajaba; no obstante, prosigue y llega a Tulcán donde funda el Colegio. Después de algunos días de dolorosa enfermedad, durante los cuales dio ejemplo de paciencia, de conformidad con la Voluntad de Dios y de caridad, la Reformadora, célebre por la fama de su santidad, volvió al Padre de los Cielos el día 24 de agosto de 1886.

 

En el Siglo XX, cuando por motivo de la guerra el cuerpo de la Madre María Encarnación Rosal corría el peligro de ser profanado, las Hermanas Bethlemitas lo sacaron del sepulcro donde se encontraba para trasladarlo a Colombia. Al abrirlo, descubrieron con asombro que el cuerpo estaba incorrupto y se trasladó al Hogar que la misma religiosa había fundado en Pasto; lugar donde quedó celosamente guardado y conservado. Este aspecto se consideró muy especial y significativo, originando el procedimiento ante la Santa Sede para la causa de Beatificación que fue introducida el 23 de abril de 1976.

 

En 1978, proveniente de Roma, se presentó el Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, delegado de la Santa Sede, para corroborar el hecho que se comenta. Con esta visita fue nuevamente abierto el sepulcro de la Sierva de Dios y todos los allí presentes fueron testigos que el cuerpo de la Madre María Encarnación Rosal permanece y hoy permanece incorrupto.

 

El Decreto de Aprobación de Milagro fue firmado el 17 de diciembre de 1996. Ella, fue Beatificada por el Papa Juan Pablo II, en la ciudad del Vaticano, 4 de mayo de 1997.  En la homilía de la solemne Misa, el Santo Padre dijo:

 

“La Madre Encarnación Rosal, primera guatemalteca Beatificada, fue elegida para continuar el Carisma del Beato Pedro de San José Betancur fundador de la Orden Bethlemita, la primera latinoamericana.

 

Mujer constante, tenaz y animada sobre todo por la caridad, su vida es fidelidad a Cristo su confidente asiduo a través de la oración y a la espiritualidad de Belén. Ello le acarreó múltiples sacrificios y sinsabores, teniendo que peregrinar de un lugar a otro para poder afianzar su obra. No le importó renunciar a muchas cosas con tal de salvar lo esencial, afirmando: ‘Que se pierda todo, menos la caridad’

 

Desde lo aprendido en la Escuela de Belén, es decir, el amor, la humildad, la pobreza, la entrega generosa y la austeridad, vivió una espléndida síntesis de contemplación y acción, uniendo a las obras educativas el espíritu de penitencia, adoración y reparación al Corazón de Jesús”.

 

Imagen de la Beata Madre

María Encarnación Rosal

 

   

Fuente de fotografía:

 

Proceso de Canonización Madre Encarnación | Casa General | Instituto de Hermanas Bethlemitas |

www.bethlemitas.org.co/galeria/proceso-de-canonizacion-madre-encarnacion/

 

Testimonio histórico

 

Entre las declaraciones del Proceso de Canonización de la Beata Madre María Encarnación Rosal, se encuentran datos verídicos, con fuerza probatoria, que algo extraordinario había sucedido en el Convento Bethlemita de Guatemala, en una determinada noche del año 1857 [la vigilia del Jueves Santo, 9 de abril, próxima ya la hora del amanecer] como testimonio histórico de la "Luminosa manifestación de Dios" con que fue favorecida la Madre María Encarnación Rosal.

 

La Hermana Gertrudis Ocaña es la declarante: “Las Hermanas Margarita Castro y María Trinidad me contaron que una noche la Hermana Margarita despertó de sorpresa y vio en el corredor del Noviciado de nuestro Monasterio en Guatemala, UNA GRAN LUZ y siendo ésta campanera, creyó haber faltado a su oficio y despertó a Sor María Trinidad  para manifestarle su maravilla.

 

Para asegurarse de la cosa, Sor Margarita se levantó de prisa y corrió a mirar la hora en el reloj de la Capilla y durante su trayecto encontró la misma INSÓLITA LUZ; al llegar a la Capilla vio el coro igualmente lleno de AQUELLA LUZ y  la Sierva de Dios RECOGIDA EN ORACIÓN, la cual no se dio cuenta de la llegada de Sor Margarita que a su vez se retiró en silencio, y este hecho lo contó a las otras Religiosas".

 

"Las mismas Religiosas se convencieron que en aquella noche había sucedido algo extraordinario porque poco tiempo después la Sierva de Dios buscó y en efecto actuó y dio principio a la devoción de LOS DOLORES INTERNOS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS."

 

La fidelidad de la Madre María Encarnación a la voluntad de Dios que le pide comenzar y promover aquella devoción, fue vivida por ella como una orden de lo alto, con generoso empeño, esforzada dedicación y exigencia de un voto que la llevó a ofrendar su vida por esa causa, unida a la vida del Instituto de Hermanas Bethlemitas. VOTO: "Me ofrecí al Señor prometiéndole que pasaría por las vergüenzas, contradicciones, trabajos y dificultades para establecer o promover esta devoción" .

 

Ella, tierna y delicada con sus sentimientos, así se compromete con el Corazón de Cristo, sensible a nuestra respuesta de amistad, a la respuesta de nuestro comportamiento humano.

 

Y al finalizar el peregrinar heroico de esta religiosa, Dios que también habla en los acontecimientos, permitió que a su muerte ocurrida en Tulcán, Ecuador, el 24 de agosto de 1886, las honras fúnebres se realizaran el día 25 del mismo mes, solemnidad de la festividad religiosa de reparación de LOS DOLORES INTERNOS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, devoción por ella promovida.

 

¿Coincidencia o Providencia?... Mejor es ver la guía de Dios.

 

Fuente de datos biográficos:

 

"Encuentro Personal con Cristo Vivo", Delmira María Vega Méndez, Bethlemita. Panamá.

 

 

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