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24   Museo del Santo Hermano Pedro

 

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La puerta situada en las ruinas de la torre sur del Templo de San Francisco permite el ingreso al Museo del Santo Hermano Pedro; a la Biblioteca, restaurada e inaugurada el 5 de diciembre de 2004; o a las ruinas del Convento de San Francisco.

 

Puerta en las ruinas de la torre sur

del Templo de San Francisco,

Santuario del Santo Hermano Pedro

 

Este Museo abrió sus puertas, en 1982, para que los visitantes puedan apreciar algunos objetos religiosos así como las pertenencias del Santo Hermano Pedro que han sido resguardadas por la Congregación franciscana.

 

 

Entrada al Museo del Santo Hermano Pedro

 

A la derecha, un búcaro

-pequeña fuente de agua-

adorna el jardín

 

A principios de 2002 las instalaciones del Museo fueron restauradas, por lo que actualmente tiene dos salas y un pasillo, para visitar: Sala Colonial, Pasillo de los Milagros, y Sala del Santo Hermano Pedro.

 

Sala Colonial

 

 

En esta Sala se exponen objetos religiosos que han pertenecido a la Congregación Franciscana desde la época colonial; entre éstos, se encuentran: cuadros, imágenes, vestimenta sacerdotal, documentos antiguos, un retablo del siglo diecisiete, colecciones de algunas piezas de cerámica maya, y otros.

 

Sala Colonial

 

Piezas de cerámica Maya

 

 

Pasillo de los Milagros

 

En el corredor, denominado Pasillo de los Milagros, que dispone de dos ambientes, se han reunido varios objetos que fieles devotos han dejado como testimonio de las bendiciones recibidas de Dios por la intercesión del Santo Hermano Pedro.

 

En un ambiente, se han colocado distintos aparatos ortopédicos, cuadros, madera tallada con diferentes motivos, así como otras gratitudes que evidencian el agradecimiento de los creyentes por la sanación de sus dolencias físicas.

 

 

En otro ambiente, se han ubicado cuadros, fotografías, placas y otras gratitudes que fieles devotos han dejado como testimonio de milagros recibidos.

 

 

 

Sala del Santo Hermano Pedro

 

 

En esta Sala se resguardan, entre otros objetos, imágenes, cuadros religiosos, pinturas realizadas por diferentes artistas a través del tiempo, medallas conmemorativas, sellos postales conmemorativos, documentos y libros antiguos, imágenes y vestimenta religiosa, cofres donde estuvieron depositados los restos mortales del Santo Hermano Pedro, documentos del proceso de su Beatificación, sus pertenencias, y un relicario conteniendo una preciosa reliquia: un pedacito de hueso del mismo santo varón.

 

Sala del Santo Hermano Pedro

 

Entre esos objetos, se observan:

 

 

 

Cuadros con símbolos religiosos

 

 

 

Medallas y sellos conmemorativos

 

Pinturas que representan al Santo Hermano Pedro...

 

 

 

...educando a niños y adultos analfabetas

 

 

...realizando Las Posadas, en Navidad

 

Asimismo, se resguarda esta pintura al óleo sobre tela, de fines del siglo XVII o principios del siglo XVIII. Esta pintura se encuentra entre la categoría de "Retrato hablado" y es considerada como la más antigua representando al Santo Hermano Pedro.

 

 Pintura del autor Antonio de Montúfar

 

 

De igual manera, se conserva esta pintura contemporánea en la que se indica “En el Año de su Canonización, MMII”, representando la Natividad.

 

Entre los que contemplan tan sublime acontecimiento, se encuentra la figura del Santo Hermano Pedro quien extasiado observa al Salvador que vino a este mundo a servir y no a ser servido.

 

 

También, se conservan los cofres donde estuvieron depositados, en diferentes épocas, los restos mortales del Santo Hermano Pedro. El tercero de los cofres señalados fue utilizado durante el período comprendido del 25 de abril de 1817 hasta el 14 de octubre de 1990, cuando esos restos fueron trasladados, en una urna de cristal, al nuevo y actual sepulcro.

 

 

 

 

 

En una hornacina se aprecia un relicario conteniendo...

 

Un pedacito de hueso del Santo Hermano Pedro

 

En julio de 2002, con motivo de la Canonización del Beato Hermano Pedro de San José Betancur, el Banco de Guatemala aprobó la emisión de una moneda conmemorativa, acuñada por la Casa Real de la Moneda de Canadá (Royal Canadian Mint). Esa moneda tiene un valor facial de Q.1.00 (Un Quetzal), un diámetro de 30 milímetros y fue elaborada en Plata, con un peso de una Onza Troy:

 

 

Anverso:

 

Relieve de una efigie del Hermano Pedro, con su inseparable campanita;

 

Como fondo, una representación del Templo de San Francisco el Grande;

 

La inscripción Canonización del Hermano Pedro; y,

 

Como valor facial, un Quetzal.

 

 Características de la moneda conmemorativa

 

 

Reverso:

 

Escudo Nacional de la República de Guatemala; y

 

Fecha de la Canonización, 30 de julio de 2002.

 

 

 

Asimismo, con fecha 5 de julio de 2002, la Secretaría del Ayuntamiento de Granadilla de Abona, Provincia de Santa Cruz de Tenerife (Canarias), España, emitió Certificación en la que consta que dicho Ayuntamiento, en Pleno y en sesión extraordinaria celebrada el 9 de mayo de 1992, acordó nombrar al Beato Hermano Pedro como "Alcalde Honorario Perpetuo" del Municipio de Granadilla de Abona.

 

Certificación, resguardada en este Museo

 

 

 

 

Además, la pintura realizada por el artista Manolo Gallardo, como un obsequio al pueblo antigüeño, para conmemorar la Canonización del Beato Hermano Pedro de San José Betancur.

 

En esa pintura se representó al Papa Juan Pablo II y su encuentro con el Hermano Pedro, ambos unidos por una guirnalda de flores de Esquisúchil, árbol que sembró el Hermano Pedro en el jardín de la Ermita del Santo Calvario, y que está pintado en la parte superior. También, se simboliza la campanita que acompañaba al Hermano Pedro cuando salía a pregonar por las calles de la recordada ciudad de Santiago de los Caballeros: “Acordaos hermanos que un alma tenemos y si la perdemos no la recobramos”. Al Papa se le pintó un prendedor en el pecho simbolizando un Quetzal, el ave símbolo nacional de la República de Guatemala; y en el Capelo del Santo Padre se pintó un danzarín maya disfrazado de jaguar, que baila festejando el feliz acontecimiento del encuentro y la Canonización. Asimismo, en la parte inferior, se representó a la Ermita del Santo Calvario, lugar donde el Hermano Pedro desarrolló su espiritualidad.

 

 

Pertenencias del Santo Hermano Pedro

 

Entre las pertenencias del Santo Hermano Pedro, están expuestas: sombrero, que nunca lo llevó puesto sobre su cabeza sino que lo utilizó únicamente para llevar dentro del mismo una imagen del Niño Dios; zapatos, ropa interior, hábito (vestimenta) y capa; bolsita de mano, en la que guardó pequeñas cedulitas o "papelitos" con nombres de difuntos para orar por ellos; calavera, con la que meditó acerca de la muerte; campanita, que hizo repicar los lunes por las noches, alertando a quienes habían extraviado el recto camino de sus vidas y la necesidad de rogar por las almas del purgatorio; rosario y rosario breve, que siempre llevó consigo durante sus rezos; bastón, que utilizó para caminar; cilicios, que utilizó como instrumentos de penitencia en su 'Sala de Armas', un lugar donde hacía sus oraciones y ejercicios de mortificación; una silla; pandereta, que utilizó para enseñar con juegos las primeras letras y la doctrina cristiana a los niños pobres, usándola también durante la celebración de la procesión de la vigilia del Nacimiento, que organizó todos los años durante la época navideña; así como el pabellón y cobertor del colchón de la cama donde murió. Esas pertenencias son:

 

 

 

Sombrero

 

Zapato

 

 

 

 

Ropa interior

 

Ropa interior

 

 

 

 

Ropa interior

 

Hábito (vestimenta)

 

 

 

 

Capa

 

Bolsita

 

 

 

 

Calavera

 

Campanita

 

 

 

 

Rosario

 

Rosario breve

 

 

 

 

Bastón

 

Cilicios

 

 

 

 

Silla

 

Pandereta

 

 

 

 

Pabellón de la cama

 

Cobertor del colchón

 

 

 

También, se encuentra un busto de San Amaro, a quien Pedro de Betancur (el Hermano Pedro) le tenía mucha devoción. Y es que antes de su travesía peregrina al nuevo reino, encontrándose Él aún en su tierra natal, la bella ciudad de Vilaflor, Tenerife, Islas Canarias, estuvo un tiempo imposibilitado para caminar; pero ofreció rezar una Salve y un Padre Nuestro y hacer de rodillas una visita a la Ermita de San Amaro, a pocos kilómetros de aquella ciudad, curándose prontamente. Así cumplió su promesa.

 

Busto de San Amaro

 

 

 

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